La motivación y emoción
El contenido que se desarrollará en este tema abarca la motivación y la emoción y como ayudan a guiar nuestra conducta.
Es importante hablar de motivación, pero primero es importante definir ¿qué es un motivo? y ¿qué es una emoción?
Un motivo es una necesidad o deseo específico que activa al organismo y dirige su conducta hacia una meta.
Y la emoción es la experiencia de sentimientos como el temor, alegría, sorpresa y enojo, las cuales también activan y afectan la conducta.
Al inicio del siglo XX los psicólogos creían que la conducta motivada era causada por instintos, es decir, patrones específicos de conducta innata característica de toda una especie y es asi como se crean varias teorías para dar respuesta a estos términos de motivación y emoción.
Perspectivas de la motivación.
Para explicar la motivación, nos remontamos a enfoques teóricos desde la antigua Grecia que uso el término “voluntad” el cual se usó hasta el renacimiento (Salas, 2003). En el Occidente, la Teoría de la motivación nace de la diferenciación entre razón e instinto, tomando como ejemplo la división entre animales racionales e irracionales. Según esta hipótesis, los humanos gobiernan su vida y acciones por el raciocinio, el esfuerzo y la voluntad, mientras que los irracionales rigen su proceder a través de los instintos (Heredia, s.f.).
A finales del siglo XIX, los Psicólogos coincidían en que el comportamiento es aplicable a los instintos. Esta perspectiva se extendió con la idea de la evolución de las especies según Darwin y la creencia de que los humanos y animales compartimos una diversidad de expresiones e instintos. Fue difícil justificar esta perspectiva en cuanto a su plataforma hereditaria, neuronal u orgánica, debido a su poco valor explicativo, por lo que fue sustituida por un nuevo constructo, el de “pulsión”. Sus teóricos más acreditados son Sigmund Freud y Clark Hull (Peña, Cañoto y Santalla, 2006).
Teoría de la reducción de la pulsión
Consideraba a la conducta motivada como un intento de reducir un desagradable estado de tensión o activación (una pulsión) y regresar al cuerpo a un estado de homeostasis o equilibrio. Las pulsiones primarias son innatas y motivan a la conducta que es vital para la supervivencia. Las pulsiones secundarias se adquieren mediante el aprendizaje.
Ejemplos de Pulsiones primarias (innatas):
Ejemplos de Pulsiones secundarias (aprendidas):
Entonces Las pulsiones primarias son necesidades biológicas básicas para la supervivencia y las pulsiones secundarias son deseos y motivaciones aprendidos a través de la experiencia y la interacción social.
Teoría de la activación
nos ayuda a conocer a más profundidad la motivación y emoción, los científicos actuales aseveran que el organismo busca mantener un estado óptimo de activación.
La teoría de la activación sugiere que cada individuo tiene un nivel óptimo de activación que varía de una situación a otra y en el curso del día. Sin embargo, se desconoce el mejor nivel de activación necesario para realizar todas las tareas.
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Tenemos algunos ejemplos cotidianos aplicando la teoría de la activación:
Algunos psicólogos estudian la distinción entre motivación intrínseca y extrínseca. La motivación es intrínseca se refiere a la motivación proporcionada por una actividad en sí misma, ésta nos genera el deseo de seguir con la misma, o sea, se origina en el interior de la persona ya que le causa placer a quien la realiza. Por ejemplo, jugar al futbol; si un niño encuentra esta actividad satisfactoria, tendrá deseo de realizarla de nuevo en un futuro. Por otro lado, la motivación extrínseca se refiere a la motivación que se obtiene de las consecuencias o incentivos de realizar una actividad. Un ejemplo es el de un adolescente que ayuda en las labores domésticas, pero no porque disfrute hacerlas, sino porque recibe una paga. Se debe poner especial atención a las recompensas para estimular una conducta, ya que, si es desproporcionada en cuanto a tiempo y frecuencia con que se dé, puede disminuir la motivación intrínseca de la persona. Para mantener un equilibrio y mantener la motivación intrínseca puede ser útil ofrecer recompensas sorpresas, que el niño no las espere o dar elogios.
Los elogios pueden ser palabras como: “hoy trabajaste muy bien”, “te esforzaste y lo hiciste bien”, entre otras. (Morris, 2009). Video
Abraham Maslow sugirió que los diversos motivos pueden ordenarse en una jerarquía. Los motivos inferiores que surgen de las necesidades corporales deben ser satisfechos para sobrevivir. Conforme la persona se mueve hacia arriba en la jerarquía de necesidades las motivaciones tienen orígenes más sutiles: el deseo de vivir seguros como sea posible, conectar de manera significa con otros seres humanos y causar la mejor impresión en otros. Maslow consideró que el motivo más alto en la jerarquía es la autorrealización que lo describió como el impulso por lograr el pleno potencial personal. De acuerdo con esta teoría, las motivaciones superiores, como la autorrealización, surgen solo después de que las básicas han sido satisfechas.
Existe un cuestionario que mide la orientación al trabajo, el dominio y la competitividad. Se ha encontrado que un alto grado de competitividad puede de hecho interferir con el logro, pero un principio primordial es el motivo de afiliación, es decir, la necesidad de estar con otras personas es especialmente pronunciado cuando la gente se siente amenazada. Pero también podemos decidir acercarnos a otros para obtener retroalimentación positiva o para aliviar la ansiedad. Nuestra necesidad de afiliación tiene una base evolutiva que surge del valor de supervivencia asociado con el mantenimiento de los vínculos sociales. satisfecho los motivos más básicos. La investigación reciente cuestiona esta visión indicando que en algunas sociedades la dificultad para satisfacer las necesidades inferiores, de hecho, fomenta la satisfacción de las necesidades superiores.
Video aprendamos de psicología
La Neurociencia Afectiva estudia los procesos emocionales en el cerebro humano. Se sirve de técnicas punteras (resonancia magnética funcional, magnetoencefalografía, electroencefalografía, medidas fisiológicas periféricas, estimulación magnética transcraneal), así como de modelos computacionales, estudios de pacientes con lesiones cerebrales, análisis del comportamiento o test psicológicos.
Es pues, una ciencia multidisciplinar que, además, se encuentra en pleno auge y gracias a la Neurociencia Afectiva sabemos hasta qué punto la emoción modifica nuestros procesos neurales. Sabemos, por ejemplo, que los estímulos con contenido emocional capturan nuestra atención con más eficacia que los no emocionales. La razón de ser de este fenómeno es muy simple: fomentar nuestra supervivencia. Nos encontramos en un mundo saturado de información sensorial que bombardea nuestro cerebro constantemente. Sin embargo, nuestros recursos de procesamiento son limitados. Por esta razón, nuestro cerebro hace de filtro que decide por nosotros qué es importante y qué no lo es. Y este filtro tiene una eficacia envidiable, pues es capaz de actuar en pocas decenas de milisegundos.
Video Neurociencia y emociones (2022),
Así, somos más rápidos en detectar caras y voces con expresión de enfado o de miedo, o fotos de serpientes y arañas, que, en detectar caras neutras o fotos de frutas y plantas, aunque todos los estímulos estén manipulados para tener características físicas similares. Este fenómeno se da no sólo con estímulos de contenido emocional negativo (p.ej. amenazante), sino también en estímulos positivos (p.ej. apetitivos).
En paralelo a lo que se observa en la conducta, estudios de neuroimagen y electroencefalografía nos muestran que las cortezas sensoriales responden con más intensidad a estímulos emocionales que neutros. Esta respuesta ocurre muy rápidamente, entre 80 y 150 ms tras la aparición del estímulo.
Los mecanismos neurales responsables de este efecto aún no están claros, pero parece que la amígdala, un conjunto de núcleos localizado en el lóbulo temporal y con un rol central en la emoción, podría ser decisiva. Por un lado, se ha propuesto que una parte rudimentaria de las vías sensoriales enviaría información rápida, simple y ruda a la amígdala, antes de que esta información reciba un procesamiento cortical completo. De esta forma, la amígdala amplificaría rápidamente las respuestas sensoriales para una eficaz detección del estímulo. Sin embargo, la amígdala podría no ser imprescindible en este rápido proceso. Estas vías rudimentarias podrían amplificar las respuestas sensoriales en la corteza rápidamente sin necesidad de recurrir a la mediación de ésta. Otras teorías proponen que las vías responsables de esta ‘amplificación sensorial’ son puramente corticales, pues es sabido que el córtex es capaz de reconocer objetos en tiempos muy cortos. La amígdala en este caso tendría un papel más secundario.
Hemos visto cómo la emoción mejora la detección y amplifica las respuestas sensoriales en el cerebro. Sin embargo, que nuestros sistemas sensoriales respondan más a los estímulos no es suficiente para que seamos conscientes de ellos. Nuestros sistemas sensoriales han de responder más, pero esta amplificación tiene que ir acompañada de respuestas en los lóbulos frontal y parietal, que a su vez mantendrán la información activa y la distribuirán por todo el cerebro. En este mecanismo, la amígdala sí parece ser decisiva. Otra de las grandes preguntas de la Neurociencia Afectiva es ¿qué ha de tener un estímulo físicamente para ser emocional?, pero es difícil encontrar una respuesta universal a ello. Salvo algunos estímulos para los que nuestro cerebro está especialmente programado para responder (caras, voces), existen demasiados factores determinantes, como la propia experiencia del individuo.
Funciones fisiológicas de la motivación y emoción
El hambre y la sed es regulada principalmente por dos regiones del hipotálamo: el centro de alimentación, que estimula el apetito, y el centro de saciedad, que reduce la sensación de hambre. Un tercer centro en el hipotálamo parece influir en la pulsión de comer alimentos específicos.
Los cambios en el nivel de glucosa (un azúcar simple) en la sangre señalan la necesidad de alimento. Los receptores en el estómago y una hormona liberada por el intestino delgado también envían señales al encéfalo, sin embargo, la forma en que responde una persona cuando tiene hambre variará de acuerdo con sus experiencias con la comida, las cuales son regidas sobre todo por el aprendizaje y el condicionamiento social. La cultura también influye sobre lo que elegimos comer y en qué cantidad.
Existen ciertos trastornos alimentarios que están asociados a nuestras emociones entre ellos: la anorexia nerviosa es un trastorno alimentario serio asociado con un intenso temor a aumentar de peso y una imagen corporal distorsionada. Otro trastorno alimentario, la bulimia nerviosa, se caracteriza por la ingestión de grandes cantidades de comida seguida del vómito autoprovocado. El tratamiento de los trastornos alimentarios es sumamente difícil, sobre todo en una cultura obsesionada con las dietas. Muchos factores, como la herencia, estilos de vida más sedentarios, acceso a la comida rápida y el tamaño de las porciones, han contribuido al aumento de la alimentación excesiva y la obesidad. Además de los serios riesgos médicos asociados con la obesidad, la gente con sobrepeso a menudo tiene poca confianza en sí misma y es discriminada en la escuela y el trabajo.
La sed se parece al hambre en el hecho de que la pulsión de sed es disparada por señales internas y externas. La deshidratación dentro y fuera de las células instiga la activación de la pulsión de sed, también lo hacen estímulos externos como las condiciones del clima.
El sexo es una pulsión primaria que motiva la conducta reproductiva, que es vital para la supervivencia de la especie. Existen ciertos factores biológicos que tienen un efecto complejo sobre la respuesta sexual. La hormona sexual masculina o testosterona influye en el desarrollo sexual temprano, la diferenciación de los órganos sexuales masculinos y femeninos y, en cierto grado, en los patrones característicos de la conducta sexual adulta. El encéfalo, en particular el sistema límbico, está implicado en la excitación sexual. También es probable que ciertos olores, llamados feromonas, secretados por un sexo promuevan la preparación sexual en las parejas potenciales. Los humanos son susceptibles a una amplia variedad de estímulos externos como la vista y los olores. Por otra parte, la experiencia social, la experiencia sexual, la nutrición, las emociones y la edad afectan la respuesta sexual humana. La cultura guía las opiniones de la gente respecto al atractivo sexual pero no podemos dejar de un lado el ciclo de respuesta sexual en los humanos progresa a través de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo (clímax) y resolución. La investigación indica que la mayoría de la gente es más conservadora en su vida sexual de lo que indican los retratos de la conducta sexual que proyectan los medios de comunicación masiva.
La orientación sexual hace referencia a la dirección del interés sexual de un individuo. Las principales orientaciones sexuales son las siguientes:
Como la mayor parte de las conductas complejas, los orígenes de la orientación sexual parecen combinar elementos biológicos y ambientales.
Es importante diferenciar la orientación sexual de la identidad de género. La identidad de género es la experiencia interna y personal del género con la que una persona se identifica, y puede coincidir o no con el sexo asignado al nacer. Las principales identidades de género son las siguientes:
Las emociones, como los motivos, activan y dirigen nuestra conducta
Las emociones son un conjunto de reacciones orgánicas que experimentamos en respuesta a estímulos externos. En la experiencia emocional, no se puede negar el papel que juegan las hormonas y las neuronas a través del sistema nervioso central. Como vimos anteriormente, el sistema simpático es importante para la activación y el parasimpático para la quietud. El sistema límbico es importante para cualificar los estímulos como agradables o desagradables (Díaz Ortiz, 2010). Para profundizar en las emociones es importante conocer ciertas teorías que ayudan a clasificarlas como ser:
Teoría de Robert Plutchik
Existe un sistema de clasificación de las emociones de Robert Plutchik se basa en un “círculo” para colocar ocho categorías básicas de emociones que motivan varios tipos de conducta adaptativa. Sin embargo, no todas las culturas ven o categorizan las emociones de esta manera.
A partir de esas diferencias, los psicólogos distinguen entre las emociones primarias, que son compartidas por la gente de todas partes, y las emociones secundarias, que se encuentran en algunas culturas, pero no en todas. Un análisis transcultural de la expresión emocional llevó a Paul Ekman y a sus colegas a argumentar a favor de la universalidad de al menos seis emociones: felicidad, sorpresa, tristeza, temor, repugnancia y enojo. Muchos psicólogos agregan el amor a esa lista de emociones básicas. La psicología positiva se interesa en entender una de nuestras emociones más positivas: la felicidad. La felicidad es sólo un aspecto del bienestar subjetivo. Para entender las raíces de la felicidad y de los sentimientos de bienestar, los investigadores examinaron primero los eventos externos y las características demográficas de la gente feliz.
Teorías de la emoción James-Lange
De acuerdo con la teoría de James-Lange, los estímulos ambientales (como ver un perro grande que le ladra y va corriendo hacia usted) producen cambios fisiológicos en el cuerpo (aceleración de la frecuencia cardíaca, dilatación de las pupilas, aumento de la transpiración y escalofríos) que interpretamos como emociones (miedo).
Teoría de Cannon-Bard
La teoría de CannonBard afirma que el procesamiento de las emociones y las respuestas corporales ocurren de manera simultánea y no sucesiva. Por lo tanto, desde este enfoque, cuando usted ve un perro grande que le ladra y va corriendo hacia usted, siente miedo y su corazón se acelera al mismo tiempo.
Teoría cognitiva de la emoción
Sostiene que la situación en la que estamos cuando somos activados (el ambiente global) nos brinda señales que nos ayudan a interpretar ese estado general de activación. De acuerdo con la investigación reciente, además de la cognición, la expresión facial puede influir en las emociones.
Izard propuso cuatro activadores altamente interactivos de la emoción: nervioso, sensoriomotor, motivacional y cognoscitivo.
Género, cultura y emoción
Cuando se encuentran con una persona que sufre, las mujeres tienen mayor probabilidad que los hombres de expresar emoción acerca de la situación, aunque los niveles de activación fisiológica para ambos sexos sean iguales. En algunas situaciones estresantes, los hombres y las mujeres asignan una etiqueta diferente a lo que están sintiendo. Las mujeres también suelen ser mejores para decodificar la expresión emocional y tienden a regular su expresión más que los hombres. Cultura y emoción La dimensión individualismo/colectivismo ayuda a explicar la diversidad entre culturas en la experiencia de las emociones. Por ejemplo, las personas que proceden de culturas colectivistas suelen tener muchos términos para las emociones centradas en los demás, tienen emociones de menor duración y promueven la expresión emocional diseñada para mantener la cohesión del grupo. Las expresiones faciales de las emociones parecen tener una cualidad universal: el rostro muestra una expresión similar para una emoción determinada independientemente de los antecedentes culturales del individuo, esto se conoce como la posición universalista.
En contraste, la visión del aprendizaje en la cultura sugiere que las expresiones faciales de la emoción se aprenden dentro de una cultura particular. La expresión universal de la emoción es gobernada por las reglas de revelación, las cuales rigen las circunstancias en que es apropiado demostrar emoción. Estas reglas difieren entre las culturas.
Rotger, Marilina Neurociencias y neuroaprendizajes : las emociones y el aprendizaje : nivelar estados emocionales y crear un aula con cerebro / Marilina Rotger. - 1a ed . - Córdoba : Brujas, 2017
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